- Comodidad: Actualmente se discute si existe una prolongación de la adolecencia, mas allá de los 25 años. Esta dominación le correspondería a las personas que no tienen un trabajo fijo, comenzaron alguna carrera universitaria pero la dejaron, y viven de sus padres cual normales adolecentes. Estos jóvenes eternos poseen poca ambición de progresar, y viven comodamente de los esfuerzos paternos. Algunos artículos los llaman inmaduros, o adolecentes adultos. No quieren resignar el nivel de vida que tienen en su casa. El confort de un departamento o casa amplia, donde tienen la comida hecha y la ropa limpia. La idea de cambiar eso por un departamento de 45 metros cuadrados no los convence. No les incomoda perder cierta "independencia" en pos de vivir con una consideráblemente menor carga de estres. Este caso no trae muchas repercusiones en la relación parental, ya que el hijo no quiere perder lo que posee. Por lo tanto no crea conflictos que hagan a sus padres reconsiderar su situación. Muchos padres ante la idea de "perder" a un hijo, estimulan esta prolongación de la convivencia. Así no tienen que lidiar con el famoso "síndrome del nido vacío".
- Económica: Los inmuebles suben su valor mas rápidamente que los salarios. Esta básica y simple explicación, es una de las mayores causas de este fenómeno (desde mi punto de vista la mayor). Los primeros salarios son ínfimos en comparación al presupuesto que implica una independencia paternal. Esto hace que muchos posterguen sus sueños y esperanzas de migrar de sus casas. Las repercusiones de estos casos son siderales. Estos jóvenes adultos no viven por decisión propia en sus casas, se ven obligados a hacerlo. No tienen alternativas validas y por lo tanto se genera un roce inevitable. Ellos se consideran adultos, sin embargo a veces son tratados como adolecentes, lo que irrita y provoca numerosos conflictos. También es difícil para los padres, que a pesar que comprenden la situación, no tienen demasiadas herramientas para virar el rumbo de la relación.
- Sociales: El incremento del numero de estudiantes universitarios contribuye en gran numero a este fenómeno. Las carreras universitarias se han convertido en asfixiantes y sinuosos trayectos. Muchas de las carreras duran entre 5 y 6 años en los papeles, cuando en la realidad pueden llegar a durar 7, 8 y hasta 9 años. La carga horaria de muchas de ellas es infernal y no permite que sus alumnos puedan conseguir un trabajo. A su vez, los trabajos part-time (menos a 30 horas semanales) y las pasantías, únicos puestos que consiguen la mayoría por poseer una nula experiencia laboral, tienen salarios irrisorios. Mientras que los jóvenes adultos intuyen que el titulo universitario es de alguna manera el "ticket de salida" de la casa de sus padres, su arribo se demora mas y mas. Este caso implica similares repercusiones al caso económico, y muchas veces, son simultáneos.
Invito a reflexionar sobre el tema, y a pensar soluciones para esta problemática.
Gabi.
Administrador.
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