viernes, 4 de noviembre de 2011

Crónica de una muerte anunciada

Hoy siento bronca, indignación, frustación, impotencia, enojo. No con vos, conmigo. Pude hacer algo mas, y no hice. Quedará en mi conciencia. Era claro que el horizonte era cada vez mas oscuro. La luz al final del túnel se extinguía. Tus días eran cada vez mas penosos, mas dolorosos. La vida te pesada demasiado.

Naciste en una familia que no te quería. Lejos de brindarte el apoyo que a gritos pedías, te apartaban, cual si fueras una mascota que no sabía su lugar. Yo se que anhelabas sus caricias, sus cariños y sus amores, pero ellos nunca iban a llegar. Cuanto mas los necesitabas, mas te rechazaban. Eras un estorbo para ellos, y te rompía el corazón saberlo. Cargar con ese estigma tan desgarrador, de saber que estabas solo y no contabas con nadie mas que tu sombra.

Vivías una batalla en dos frentes. Una exterior, donde el mundo parecía no importarle los vaivenes de tu existencia. Otra interior, con esos demonios que te atormentaban, te perseguían día y noche sin cesar. Quien sabe lo que es, no poder siquiera descansar unos segundos en paz, sabiendo que tus enemigos yacen por doquier. Soñabas despierto. Tu mente te jugaba una mala pasada, una y otra vez.

Aquellos que ayer te cerraron las puertas, corrieron hacia el cementerio. Con tu cuerpo todavía caliente, lavaron sus culpas en llantos voluminosos. El solo hecho de pensarlo, me da asco. Ellos que te empujaron hacia el abismo, que nunca se ofrecieron para ayudarte, hoy ponen sus peores caras para reflejar sus compungidos corazones. Que vergüenza me dan. No pude asomarme a semejante espectáculo, montado con el solo propósito de salvar en sociedad un buen nombre, que debería ser borrado de la faz de la tierra.

Yo sabía que así, muerto, eras un problema menos para ellos. De tanto intentarlo, lo lograron. La dura realidad del destrato desleal e inhumano, fue demasiado. Luchaste una guerra desigual.

En memoria de rafa, que descanses en paz, primo...