domingo, 31 de octubre de 2010

Un mundo vacío de contenido


Hoy en día la generación de 18 a 35 años vive en un mundo sin contenido. Lejos de la dicotomía que planteó la guerra fría, donde el planeta se debatía en dos sistemas opuestos, el capitalismo y el comunismo. Lejos de la generación que luchó contra las sistemáticas dictaduras latino americanas de las décadas del 70 y 80. Esta generación, nuestra generación, nació en un mundo de derechos sin obligaciones.

Fuimos traídos a un mundo donde la lucha colectiva dejó de existir. Solo las luchas individuales permanecieron. Esto forjó este presente, donde el narcisismo, los profiles, las individualidades están por sobre el colectivo. El triunfo del capitalismo marcó un antes y un después en las sociedades mundiales. El día que no hubo una contra cara al sistema, el mismo dejó de modificarse. Sus individuos, dejaron de cuestionarlo.

Hoy no se respiran debates políticos en los cafés, no se discuten políticas de estado en las sobremesas, no se adhiere a un partido en detrimento de otro. Todo esto es cosa del pasado. La indiferencia a los contenidos a mermado la capacidad del intercambio de ideas. Hoy es difícil tener una conversación que implique fundamentos, que incluya experiencias, que denoten inquietudes intelectuales.

La globalización, internet, la redes sociales, todo lo que nos rodea, acorta la distancia entre los jóvenes de todo el mundo. Nuestra similitudes son ampliamente mayores que nuestras diferencias. Todos nos asimilamos al mismo sistema, de la misma manera. Leyendo los mismos libros best-seller, las mismas películas de Hollywood, comiendo el mismo sushi o la hamburguesa de Mc donalds. Esta fabrica mental, donde el choque cultural es cada vez menor, no hace sino disminuir las posibilidades de intercambios fructíferos.

Somos rehenes de la inercia de la felicidad televisiva. Esa que se obtiene con el iphone 4, el televisor LCD de 42 pulgadas, los botines de messi, y las remeras abercrombie. El mundo es cada vez mas pequeño. En 24 horas uno puede estar en cualquier lugar del mundo. A través de un twitteo, me entero que piensa Obama, Sarkozy o Lula da silva. Todos piensan igual, nadie distinto.

La época en que los contenidos eran la columna vertebral de una persona, se ha extinguido. Solo lo material se utiliza para distinguir a las personas, sus pensamientos, sus inquietudes han quedado a un lado. Los principios se han perdido. Hoy pensar distinto es no estar a la moda. Bienvenidas sean las diferencias. Bienvenido sea el contenido.