miércoles, 14 de julio de 2010

La respuesta: 16 y 19

La indignación que me provocó la marcha contra el matrimonio para todos (porque así deberíamos llamarlo) me llevó a leer nuestra Constitución Nacional. Claramente en su artículo 16 establece la igualdad de los habitantes respecto de la ley. Pero si la CN lo dice, ¿por qué seguimos discutiendo sobre el matrimonio?

El 19, por su parte establece “las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios”. La CN habla por si misma, deja un marco de privacidad para cada uno de nosotros, y la condición sexual esta dentro de ella. Entonces, ¿por qué a la hora de los derechos ellos dependen de nuestra condición sexual? ¿Por qué algunos tienen derechos de primera y otros de segunda solo por ser distintos?

Estoy realmente harta que por el creer de algunos se nos cercenen derechos. Hablo en primera persona, porque aunque sea heterosexual y tenga “derechos de primera”, tengo el deber de velar porque todos estén en una misma condición jurídica.

Las palabras del intolerante de Bergoglio son todo lo contrario que se supone que el catolicismo debería predicar. Los tiempos de la inquisición por suerte se terminaron, aunque le pese al sr. cardenal Bergoglio. Usted, cardenal, nos confirma a todos los que decidimos no seguir a su Iglesia que tomamos la decisión correcta.

Hablan de la familia como mamá y papá. ¿Y todos los chicos nacidos de padres heterosexuales cuyos progenitores no se hicieron cargo de ellos o los mal tratan? No seamos hipócritas. El homosexual es tan buen o mal padre/madre como podría ser cualquier heterosexual. ¿Por qué negarle a los chicos un hogar, una familia, cuando hay 2 papás o 2 mamás dispuestos a darselos?

No sé aún que votará el Senado, pero yo voto por la igualdad ante la ley, yo voto porque se cumpla con la Constitución Nacional, yo voto por el matrimonio para todos, yo voto por una familia para todos.

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